Prisión preventiva
“Unos cigarrillos, a ver, ¿qué más traes?” Dijo el custodio con aire enfadado, junto a él un elemento de la Guardia Nacional y un policía del Estado, formaban un semicírculo frente al detenido, en la celda X del centro penitenciario del Mojo. Era una tarde calurosa, más allá de los muros se veía una nube de polvo que lograba saltar encima de las torres para depositarse gránulo tras gránulo en los cabellos de unos, sobre los rostros y espaldas de los reclusos; “siquiera algo bueno llega de afuera” expresó con una media sonrisa El Fito, mientras la revisión seguía. Le arrebataron los cigarros sin dejarle ni el pedacito de uno que simulaba en la mano casi cerrada. “Mai, ese, ya casi es la pura bachicha, me lo fumo en la libre, cuando salgamos al patio, ándele”, y así habría seguido insistiendo, pero lo empujaron con el tolete hasta ponerlo de espaldas a la pared, con rápidas maniobras salieron los oficiales y ya dejándolo entre los demás tras las rejas, el custodio le dijo en una es...