Una dedicatoria especial...
Detuve la lectura antes de empezar el primer capítulo, justo cuando leí la dedicatoria: “EN MEMORIA DE MI QUERÍDISIMA ESPOSA MARÍA ELENA, A QUIEN RECORDARÉ SIEMPRE”.
Había leído mucho del Maestro Francisco Pavón Vasconcelos, su Diccionario de Derecho Penal, el Código Penal Comentado, aquella icónica obra de “Breve ensayo sobre la tentativa”, y cada vez satisfizo mis dudas y me llevó a nuevas perspectivas de conceptos que creía ya conocidos; he de confesar que de su mano descubrí algunos vericuetos jurídicos que me ayudaron a resolver ciertos enigmas y plantear soluciones más puristas en casos difíciles.Incluso este libro: “Delitos contra la vida y la integridad personal” lo había leído ya algunas veces; pero solo hoy, hasta ahora había reparado en la carga emotiva de su dedicatoria.
Un libro que explica la génesis de la violencia y ayuda a estructurar argumentos que explican la intensidad de ciertos estados emocionales detonados por circunstancias y condiciones efímeras, con consecuencias trágicas, no parecería a los ojos comunes como el espacio apropiado para una expresión tan cálida, generosa y particularmente amorosa.
No sé que pensó el autor, pero puedo imaginar el profundo sentimiento de gratitud y amor a su compañera de vida y el dolor que significó su temprana pérdida.
Esa expresión quebró por un instante mi voluntad de leer el primer capítulo, quise quedarme ahí, porque entendí que en esa frase se reunía todo bagaje del resto, que si era posible descifrar esta emoción, estaba en oportunidad de comprender el mensaje de toda la obra.
La genuina muestra de cariño, el adiós descrito en esas breves líneas, fue un regalo del Maestro y una lección de vida. La comprensión del Derecho, de la Justicia y de las ciencias sociales en general, entraña el profundo sentimiento de ser, más allá de todo, un ser humano.
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