Otra Navidad...
Las civilizaciones antiguas tenían algo en común... el sacrificio como medio para construir un puente entre los mortales y los inmortales. En la tradición Cristiana surgió una historia diferente. Alguien vendría desde el magnífico lugar donde el sino tiene su creación, para salvar al mundo. La propia narrativa nos lleva de la mano a un punto en el espacio y tiempo en que llega el advenimiento como una dulce y gentil criatura, hijo de una madre elegida por su virtud, cuyo padre putativo recibió con generosa disposición. La ambigüedad es intrínseca a la comunicación humana. Pues no se entendía como sería la salvación prometida ni cómo sería el personaje que llevaría adelante ese proceso... ¿sería el prócer de una revolución armada? ¿el ideólogo que vencería con una vara al opresor? ¿el semidiós que con bolas de fuego impusiera el orden, paz y justicia, condenando a los impíos y violentos? En lo que estaban de acuerdo, según las crónicas biblícas, es que la situación financiera, soci...