interés legítimo

Hay un árbol afuera…


Pasando la cerca del pequeño jardín, un gato pasea bajo su sombra y todo es feliz.


Un día llegó el jardinero del pueblo y dijo que el alcalde decidió que un árbol tan grande debía ser arrancado desde su raíz.


Miré al gato un momento, subió éste al árbol tras dos mariposas, el árbol se meció con el viento… no era mío es cierto pues lo que en la acera se encuentra de todos es.


Y recordé que soy parte de todos, así que escribí un papel al juez de Distrito y le dije que el volumen del Árbol y su altura lo hacían más importante, no más estorboso… que al arrancarlo afectaban al pueblo, al ambiente y a mi, beneficiario cotidiano de su sombra; el juez fue generoso y dijo:


“Tu interés es legítimo, pues cuando algo por ser dañado te afecta, aunque no sea tuyo, la Justicia te dará la razón y protegerá ésta del acto arbitrario. Lo dicho por el alcalde no tiene justificación y por el contrario, hacen falta más árboles en esta región.”


El árbol sigue afuera, su follaje se extiende y en un cruce de ramas un par de avecillas asoman sus picos de un nido que ahí se sostiene, al pie de su tronco un caminante descansa…


Epílogo 


Así, debemos saber que: todo ciudadano tiene derecho a proteger lo propio, pero también lo ajeno, cuando por un acto injustificado le resulte una afectación directa o indirecta. 


Proteger las cosas comunes nos da sentido de pertenencia, fortalece los principios, los valores, nos hermana y humaniza.


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