Viajeros en el tiempo
Viajeros en el tiempo...
En eso nos convertimos una buena cantidad de personas, luego de los avances tecnológicos. Sin pensarlo, estamos en un momento en que nos percibimos fuera del contexto actual, donde los fenómenos transcurren uno tras otro y el reloj no parece detenerse...desde luego, el tiempo es inexorable.
Puedo decir hace unos años, de haber visto un televisor por cada cuadra, a lo mucho, en tal aparato se podían ver y hasta escuchar a personas que se encontraban en un lugar remoto con la particularidad de que todas ellas, así como su entorno, se veían en diferentes tonos de grises y oscuros.
Las limitaciones fueron haciéndose menos en la comunicación a distancia, con la producción en serie de aparatos y la instalación masiva de líneas telefónicas; pero aún en las calles se conocían a los vecinos distantes, y de todo un pueblo se sabía el nombre, origen, ocupaciones e historias... desde luego, no todo era bueno, pero habría que ver que regularmente la solidaridad era una virtud que se materializaba en actos incondicionales.
Hasta ahí dejaré la reseña sobre un tiempo que por cierto, no viví tan consciente y me parece, no es ahora el momento de ser cronista por réplica de otros.
Solo era puntualizar un tema. Que los "viajeros del tiempo" podemos advertir una situación novedosa en la sociedad actual.
La vasta información y los canales de acceso a ella, han originado una multitud de observadores que de un momento a otro, en algún punto de la brevedad histórica contemporánea, en los más ácidos juzgadores de conductas, los críticos más agrios y jueces más severos, respecto de hechos, actos y fenómenos, que bien pueden ser ciertos o no, pero que igual son vistos como reales a través de los diferentes medios luminosos, móviles o fijos, que se multiplican a la vez que crecen en tamaño y aditamentos.
Que todos observen a todos, en una especie de voyeurismo social permanente, puede en efecto, convertirnos en la sociedad más transparente desde que la humanidad ocupa todos los extremos del planeta y su órbita, pero también en la más alejada de la realidad material, o como dicen algunos filósofos desde del siglo XIX... de la "verdad, verdadera".

Podríamos decir que el diálogo es más intenso y la interrelación entre los distantes es más asequible, fácil, rápida... pero tal vez en muchos casos, menos comprometida.
Las alertas sobre la mínima privacidad se entienden como proporcionales a la mínima seguridad, en tanto que los Gobiernos desean asumir un rol más protagónico para la regulación de contenidos e interacciones virtuales.
¿Cómo llegamos a este punto? ¿Qué sigue luego de ello? ¿Podremos hacer algo al respecto...?
Los invito a formar parte de estas reflexiones, si les son interesantes, finalmente, esta nave virtual nos hace a todos viajeros en el tiempo.
En eso nos convertimos una buena cantidad de personas, luego de los avances tecnológicos. Sin pensarlo, estamos en un momento en que nos percibimos fuera del contexto actual, donde los fenómenos transcurren uno tras otro y el reloj no parece detenerse...desde luego, el tiempo es inexorable.
Las limitaciones fueron haciéndose menos en la comunicación a distancia, con la producción en serie de aparatos y la instalación masiva de líneas telefónicas; pero aún en las calles se conocían a los vecinos distantes, y de todo un pueblo se sabía el nombre, origen, ocupaciones e historias... desde luego, no todo era bueno, pero habría que ver que regularmente la solidaridad era una virtud que se materializaba en actos incondicionales.
Hasta ahí dejaré la reseña sobre un tiempo que por cierto, no viví tan consciente y me parece, no es ahora el momento de ser cronista por réplica de otros.
Solo era puntualizar un tema. Que los "viajeros del tiempo" podemos advertir una situación novedosa en la sociedad actual.
La vasta información y los canales de acceso a ella, han originado una multitud de observadores que de un momento a otro, en algún punto de la brevedad histórica contemporánea, en los más ácidos juzgadores de conductas, los críticos más agrios y jueces más severos, respecto de hechos, actos y fenómenos, que bien pueden ser ciertos o no, pero que igual son vistos como reales a través de los diferentes medios luminosos, móviles o fijos, que se multiplican a la vez que crecen en tamaño y aditamentos.
Que todos observen a todos, en una especie de voyeurismo social permanente, puede en efecto, convertirnos en la sociedad más transparente desde que la humanidad ocupa todos los extremos del planeta y su órbita, pero también en la más alejada de la realidad material, o como dicen algunos filósofos desde del siglo XIX... de la "verdad, verdadera".
Podríamos decir que el diálogo es más intenso y la interrelación entre los distantes es más asequible, fácil, rápida... pero tal vez en muchos casos, menos comprometida.
Las alertas sobre la mínima privacidad se entienden como proporcionales a la mínima seguridad, en tanto que los Gobiernos desean asumir un rol más protagónico para la regulación de contenidos e interacciones virtuales.
¿Cómo llegamos a este punto? ¿Qué sigue luego de ello? ¿Podremos hacer algo al respecto...?
Los invito a formar parte de estas reflexiones, si les son interesantes, finalmente, esta nave virtual nos hace a todos viajeros en el tiempo.
Muy interesante y mucha razón y verdad ay en tu publicación
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